22 octubre 2019
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Soy una mujer ocupada. He ascendido a un nivel considerable dentro del mundo laboral en el cual me desempeño y no ha sido una tarea fácil. He tenido que renunciar a muchas cosas para poder hacerme el lugar que ocupo hoy en día, pero eso no ha sido un impedimento para mí. Siempre he sabido que, al obtener el éxito, esas cosas a las que renunciaba llegarían a mí de una forma u otra. Pensaba que si los hombres pueden bien renunciar a las cosas y no sentir remordimiento, yo podía hacer lo mismo. Por lo tanto no encuentro remordimiento alguno en los encuentros que tengo con chicos en Barcelona cada vez que viajo a esa ciudad.

No es algo que practique en Madrid, mi ciudad. Aunque esta es una gran ciudad que me garantiza la discreción, prefiero mantenerme alejada de ese entorno, además, no me gustan los madrileños tanto como los catalanes. Hay algo en su manera de hablar que me vuelve loca de solo imaginarlo y en vista de que debo visitar frecuentemente la ciudad, aprovecho para tener sesiones de amor con chicos en Barcelona, dispuestos a robarme el aliento y saciar ese deseo que fielmente hiervo para ellos.
Tener hijos y una familia me quitarían demasiado tiempo, lo mismo que tener una pareja. No estoy para detenerme en cuestiones sentimentales, sino para cuestiones netamente físicas. Es que mi cuerpo me lo pide, siendo una mujer que disfruta de la compañía sexual de los hombres, no puedo evitar necesitar de vez en cuando tener una larga e intensa sesión de sexo. Ser penetrada hasta el cansancio, ser comida como si yo misma fuera la fruta prohibida y mis jugos fueran la ambrosía. Me gusta ser adorada como una diosa y solo los chicos en Barcelona saben tratarme como tal.

Muchas veces se me han insinuado, tanto altos cargos como mis subordinados. A diferencia de la creencia popular, ser una mujer exitosa no te hace una mujer marchita y yo me considero en la flor de mi vida, abriéndome dulcemente. No es raro que se me insinúen, pero me he tenido que ver en la necesidad de rechazarlos, primero porque los ejecutivos son poco agraciados, poco divertidos, poco creativos. Son aburridos a decir verdad, lo digo con propiedad porque ya me he llevado más de un fiasco. Por lo tanto me mantengo solo con mis chicos en Barcelona. Todos tan diferentes pero con el común denominador de tener cuerpos de ensueño, ser creativos al momento de darle placer a una mujer y ser divertidos. Son todos una excelente compañía.
Con mis chicos de Barcelona no siento vergüenza alguna. Puedo estar con uno hoy y con otro mañana, puedo cumplir mis fantasías más sucias con ellos sin miedo a ser juzgada, si deseo estar con dos o tres de ellos bien puedo hacerlo y ellos siempre van a mantener una actitud respetuosa y juguetona hacia mí y mis deseos. Son perfectos y son lo que necesito. En este mundo moderno donde la mujer es fuerte y decidida, estos chicos en Barcelona, dispuestos a cumplir mis deseos, son el remedio parami vida porque me dan el sexo que necesito y que tanto disfruto.

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